El Feminismo es plural, nunca respondió a una línea única, se produjo en distintos escenarios, con los matices inherentes a cada contexto. Sus referentes políticos son múltiples, pero convergen en un punto en común: la lucha contra el patriarcado, que no es sólo ideológico ni cultural, sino que como sistema social basado en el mantenimiento de relaciones de poder, está cimentado en el conjunto de relaciones económicas, políticas y sociales.