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09-12-2011

‘Alternatiba’: Una iniciativa política antisistémica

Gonzalo Fernández

La actual etapa histórica es enormemente relevante, es una fase de transición caracterizada por la crisis global del actual sistema-mundo, que es necesario y urgente enfrentar desde la izquierda, desde la radicalidad, desde lógicas emancipatorias. Pues no estamos, como algunos pretenden, únicamente ante un ciclo económico recesivo, o ante una grave crisis financiera, o ante una serie de crisis concatenadas. Al contrario, vivimos una auténtica crisis civilizatoria, una crisis que pone en entredicho el conjunto de premisas, valores, dinámicas y estructuras que conforman el paradigma hegemónico sobre el que se han construido nuestras sociedades desde el siglo XVII: la modernidad capitalista y patriarcal.

Así, la idea de progreso, el individualismo, el capitalismo, el productivismo, el Estado-nación, la democracia liberal, el patriarcado, la infravaloración del cuidado de la vida y el colonialismo, no sólo son responsables de la realidad actual de pobreza, desigualdad creciente, vulnerabilidad, dictadura de los mercados y riesgo de superación de los límites físicos del planeta. Además, y en esto reside fundamentalmente la especial gravedad de la actual crisis, estos parámetros rectores de la modernidad capitalista y patriarcal demuestran su incapacidad absoluta para solucionar estas grandes cuestiones. Esta modernidad se retrata así como un pirómano apagando un incendio, por lo que debe ser completamente superada.

No obstante, la profunda grieta generada por la gravedad, insostenibilidad e ingobernabilidad de la crisis representa una oportunidad de cambio, sí, aunque no es condición suficiente, por sí sola, para avanzar hacia nuevos horizontes de emancipación. Por tanto, la ecuación crisis igual a transformación alternativa no es cierta. Al contrario, como Europa está demostrando, el resultado puede caminar en el sentido opuesto, fortaleciendo una huída hacia delante a partir de un neocapitalismo mucho más cruel y dictatorial. Por lo tanto, oportunidad sí, pero sin garantía alguna de éxito.

De ahí la importancia de la construcción de propuestas alternativas, de la elaboración de agendas integrales que generen legitimidad ciudadana, que articulen al sujeto político, que permitan la unidad de los y las diversas, y que permitan disputar la hegemonía al status quo en base a enfoques, modelos, políticas y prácticas emancipadoras.

Crisis de la izquierda partidaria

La izquierda partidaria europea está en una profunda crisis, y, por lo general, no ha sabido y/o podido convencer a la ciudadanía de la necesidad y urgencia de nuevas apuestas alternativas. Así, su propuesta política suele ser muy limitada, incapaz de articular agendas integrales y coherentes más allá del ámbito económico; sobrevive, por lo general, en los extremos marcados por la quimera de la socialdemocracia, por un lado, y el vanguardismo exento de autocrítica y de compromiso, por el otro; se basa en estructuras esclerotizadas, vinculadas exclusivamente a los ritmos electorales e institucionales, y muy incoherentes respecto a su supuesta propuesta política, construidas sobre la verticalidad y la inequidad; por último, destacaríamos su incapacidad para articularse con los movimientos sociales desde el respeto mutuo y la autonomía organizativa, así como su escasísima voluntad de articulación internacional más allá de su reducido marco de actuación.

Relacionado con esto último, los movimientos sociales sí han avanzado en incorporar nuevos debates, conceptos políticos, discursos y prácticas a la vez que progresivamente han ido aumentando su legitimidad social. Deberían de ser, por tanto, a pesar de que su fuerza todavía es débil y su capacidad de articulación y de integrar el desafío de lo político en su quehacer todavía muy desigual, aliados estratégicos para la izquierda partidaria.

Euskal Herria (País Vasco) no ha sido ajena a esta doble realidad de crisis civilizatoria y de crisis de la izquierda. Nuestro país está, a su vez, marcado por un conflicto político con el Reino de España, que ha complejizado aún más nuestra situación: graves carencias democráticas que impiden el libre ejercicio del derecho de autodeterminación; un clima de violencia generalizada, no únicamente por parte de ETA –hoy ya en cese definitivo de su acción armada-, sino también por parte del Estado Español, llegando hasta el punto de ilegalizar a la mayor fuerza política independentista y de izquierdas de Euskal Herria, o a establecer la teoría de todo es ETA como excusa para la represión de toda contestación social. Esta situación también ha generado una fractura entre las izquierdas, debido a su diferente posicionamiento ante dicho conflicto.

Un Partido de nuevo cuño

La crisis fue, por tanto, el acicate que condujo en Euskal Herria a una diversidad de personas, militantes en diversas organizaciones políticas y sociales, a la creación -2008- de una organización política: ‘Alternatiba’, formulada desde nuevos planteamientos revolucionarios, surgidos de una autocrítica de la izquierda, y de imperiosa necesidad de ir generando, en el ámbito vasco y europeo, una articulación de fuerzas sociales y políticas que plantearan una agenda política de superación radical del Sistema Múltiple de Dominación.

La génesis del surgimiento de Alternatiba es por tanto, la necesidad de actuar ante la crisis civilizatoria y de confrontar modelos de sociedad, en un contexto de crisis de la izquierda europea, y con una izquierda vasca reprimida y dividida. Por eso esta nueva iniciativa emerge con el compromiso de una izquierda de construcción y no sólo de resistencia, con una izquierda a la vez de acción, lucha y reflexión continua.

Como antecedentes para el surgimiento de esta inciativa hay que mencionar: la potencialidad de construir un partido de nuevo cuño, alejado de lo habitualmente considerado como tal, que otorga igual importancia al qué y al cómo, que se nutre de las enseñanzas de los movimientos sociales y de los vientos frescos que llegan de las Américas. Asimismo concurrió el hecho de que la deslegitimación de los partidos políticos no es tan honda en Euskal Herria como en otros contextos, debido a su diversidad, y que los movimientos sociales tenían una fuerza creciente, aunque limitada todavía. Por otro lado, un partido político nuevo era la mejor herramienta organizativa para lanzar un mensaje novedoso que tuviera repercusión entre la ciudadanía y el resto de fuerzas de izquierdas. Pensamos que un partido estaba, en el actual contexto, en mejor disposición para plantear y articular agendas diversas en un mismo cuerpo político, integrando socialismo, soberanismo, feminismo, ecologismo, democracia radical, soberanía alimentaria e internacionalismo. En definitiva, compartíamos la idea de que otro partido es posible: y que se puede fundar desde la coherencia entre estrategia y estructura, que se puede responder a la vez al corto plazo institucional y al largo plazo de la emancipación, dentro de una misma lógica de acumulación de fuerzas; que un partido puede servir de catalizador de nuevas energías políticas, así como de articulador de las mismas con otros y otras; que puede ser una estructura amable que facilite y promueva la participación y el poder militante. Un partido político de nuevo cuño es estratégico en Euskal Herria para ofrecer nuevos aires en el debate político y servir de nueva referencia, entre otras, para entender los desafíos de la política, para consolidar nuevas culturas en las izquierdas.

Así, esta propuesta política, basada en un proceso de elaboración colectiva militante, se explicitó en tres grandes apuestas estratégicas que marcan la identidad de Alternatiba:

1. Apuesta estratégica por un socialismo multidimensional. Un socialismo que plantee desde ya alternativas al conjunto de los sistemas actuales de dominación –patriarcado, capitalismo, desarrollismo, democracia formal, racismo, colonialismo, homogeneización cultural- integrando las diferentes luchas en una agenda que concede igual importancia a todas ellas, sin priorizaciones ni etapas consecutivas -que no hacen sino amputar los cambios estructurales, a la vez que dividen a los movimientos políticos y populares-. De la misma manera, esta agenda será definida por un sujeto político diverso y articulado: personas trabajadoras, feministas, ecologistas, referentes culturales, internacionalistas, paradas, inmigrantes, etc.

2. Apuesta estratégica por la unidad en la diversidad de la izquierda soberanista. Alternatiba no pretende ser la única izquierda vasca, ni hegemonizar este espacio, ni sumar una sigla más para competir con otras fuerzas. Muy al contrario, defendemos la articulación de las izquierdas soberanistas vascas, diversas en sus propuestas y concepciones, pero unidas por parámetros básicos: defensa de todos los derechos para todas las personas y pueblos; defensa del derecho de autodeterminación y soberanía de Euskal Herria; defensa de un socialismo multidimensional que supere el sistema múltiple de dominación; búsqueda de nuevas formas políticas que permitan el trabajo en red y la acumulación de fuerzas políticas y sociales. Por supuesto, esta apuesta debe construirse sobre alianzas estratégicas en el medio y largo plazo, superando los enfoques coyunturalistas.

3. Apuesta estratégica por una revolución en la izquierda. Planteamos que las dos apuestas previas son inalcanzables sin una profunda revisión de las lógicas organizativas que han imperado en buena parte de las izquierdas. Es necesario revolucionar la izquierda para revolucionar el mundo, y debemos construir nuevos modelos que permitan la articulación de partidos y movimientos sociales; que posibiliten la conformación de plataformas, redes, alianzas estratégicas horizontales y democráticas; y que faciliten el ejercicio de la militancia y de la participación activa y de calidad. De esta manera, la organización política no es sino un instrumento, un ejemplo de la propuesta de sociedad que defendemos.

La coyuntura política vasca ha sido, sin duda, una aliada fundamental en este proceso de definiciones, ya que el fin de ETA y la nueva estrategia política de la Izquierda Abertzale ha posibilitado el marco idóneo para desarrollar toda la potencialidad de nuestra agenda política. Hoy podemos decir que esta triple apuesta ha dado sus frutos. Se han producido, en muy breve espacio de tiempo, una articulación de diferentes organizaciones políticas (IA, EA y Alternatiba) que han firmado el acuerdo estratégico ‘Euskal Herria desde la Izquierda’(Euskal Herria Ezkerretik en euskera) donde se recogen las antes mecionadas apuestas de integrar las diferentes agendas de emancipación, de priorizar lo que une, y de generar nuevas formas políticas.

Esta articulación de soberanistas e independentistas de izquierda llamada Bildu (unir en euskera), junto a Amaiur (la unión de las tres fuerzas que componen Bildu más Aralar) han cosechado muy sólidos resultados electorales (primera fuerza en el número de alcaldías en Euskal Herria; segunda fuerza en las elecciones municipales y forales; segunda fuerza en el conjunto de Euskal Herria en las elecciones estatales).

Pero si algo nos gusta destacar, muy por encima del éxito electoral, es la capacidad de generar ilusión, de enfrentar contundentemente a la conculcación de derechos individuales, colectivos y nacionales, y de demostrar que se puede regenerar la izquierda desde otras formas y desde nuevos contenidos. Así, todo este proceso de articulación puede y debe ser la herramienta futura de consolidación de un sujeto político de izquierda soberanista radical, que enfrente al Sistema Múltiple de Dominación, y que avance en nuevos escenarios de emancipación de Euskal Herria y de sus clases populares. Esperando también que los vientos transformadores que corren por Euskal Herria ayuden a abrir las ventanas de la izquierda europea, y se sumen a los vientos del Sur, a los vientos de la revolución necesaria.


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