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28-06-2012

Otro golpe de Estado en América Latina

Por Marco A. Gandásegui

El golpe de Estado ejecutado por la derecha terrateniente del Paraguay contra el presidente Lugo dejó las mismas huellas que el derrocamiento en 2009 del presidente Zelaya en Honduras. Por un lado, el rastro de sendas oligarquías que gobernaron a través de dictaduras militares por gran parte del siglo XX. Por el otro, las heridas de la intromisión abierta por parte de EEUU que llevó de la mano a los militares criollos para que respaldaran las acciones de una oligarquía golpista. Incluso, la trama norteamericana fue realizada en alianza con los partidos liberales tradicionales de ambos países. Una coincidencia que refleja la frágil constitución política de los dos países.

En Paraguay la oligarquía terrateniente trabaja en estrecha relación con el gran capital agrario brasileño que experimenta uno de sus auges económicos más espectaculares de su historia. Incluso, uno de las causas por las cuales fue procesado en forma sumaria el presidente Lugo fue por las protestas de los campesinos que están siendo despojados de sus tierras por capitalistas agrarios brasileños que operan en Paraguay. En Honduras, pasó algo similar. En ambos casos, EEUU colaboró en el golpe y en el apoyo de las maniobras diplomáticas posteriores al golpe. De manera aún más rápida que en Honduras, en el caso de Paraguay, los gobiernos latinoamericanos rechazaron la arremetida de EEUU. De una vez, los latinoamericanos convocaron las instancias políticas de la región como UNASUR, CELAC y el MERCOSUR. Gobiernos de derecha como México, Chile y Panamá (, incluso, ¡Honduras!) condenaron el golpe. La mayoría retiró sus embajadores de Asunción, capital paraguaya, encabezados por los países del ALBA. Paraguay y Honduras se diferencian radicalmente de los casos de Venezuela, Bolivia y Ecuador que también fueron objeto de golpes planeados en EEUU. Los cinco países tenían en común que sus gobiernos progresistas no tenían raíces en organizaciones con largas trayectorias. Sin embargo, los tres últimos movilizaron con rapidez el apoyo popular que les permitió dar el contra-golpe en el momento necesario. Según Jean-Guy Allard, en 2010 Wikileaks ya señalaba como EEUU y el vice-presidente Franco conspiraban para derrocar a Lugo. Según un informe de la Embajada (de EEUU) en Asunción mencionaba el interés de algunos políticos en acortar el gobierno de Lugo. "Persisten los rumores de que el ex general golpista Lino Oviedo, el expresidente Nicanor Duarte Frutos, y /o el vicepresidente Federico Franco, continúan buscando formas de reducir el plazo de Lugo", informaba el cable filtrado por WikiLeaks. El mensaje secreto emitido por la Embajada y dirigido al Departamento de Estado, también hablaba de la existencia de "tiburones políticos" que rodean al presidente. "Creemos que se encuentra bajo una gran presión", dice para luego abrir la posibilidad de que algunos podrían conseguir que renuncie o que enfrente un juicio político, indicaba. Esto "puede convertirse en una posibilidad cada vez mayor".

Según el Guardian, diario de Manchester, Inglaterra, los liberales con quienes Lugo se alió para presentar su candidatura, estaban “…molestos porque la mayoría de los miembros del gabinete era de izquierda. Según el mismo diario inglés, “la división política se había convertido en un serio problema ya que Lugo públicamente reconoció recientemente que él iba a apoyar a los candidatos izquierdistas en futuras elecciones”.

Según el diario, es obvio que los “crímenes verdaderos” del presidente Lugo tenían que ver con los sectores políticos con que se estaba aliando. Aún cuando Lugo se encontraba cercado por los partidos tradicionales, la derecha temía que podría levantar una alternativa electoral con los sectores progresistas en Paraguay. En el fondo, el análisis de la oligarquía implicaba que Lugo se sentía más comprometido con “las masas trabajadoras y pobres del país. Al igual que en otros países de la región, los pueblos escogen el socialismo como su forma de expresión política”.

En 1973 los golpistas chilenos montaron un espectáculo en el Congreso previo al bombardeo del Palacio presidencial y asesinato del presidente Allende. En 2009 los militares sacaron de Honduras en piyamas a Zelaya y después lo destituyeron en el Congreso. En Paraguay, EEUU y la oligarquía amarraron todos los cabos y fueron directamente al Congreso.

Según los diputados, los delitos de Lugo eran que le permitió a los partidos de izquierda reunirse en una base militar. Además, permitió a 3,000 campesinos sin tierra invadir una granja de soya, propiedad de una empresa brasileña. Los diputados también lo acusaron de no capturar a varios miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo. Por último, fue condenado en un juicio sumario por firmar un protocolo internacional sin la aprobación del congreso.

Es probable que MERCOSUR, en su próxima reunión, suspenda a Paraguay hasta que restituya al presidente Lugo. Igualmente, UNASUR alejará a ese país de sus reuniones donde se definen las estrategias defensivas de la región (que no incluye a EEUU). A su vez, CELAC congelará la participación de la nueva dictadura paraguaya. La OEA, que fue portavoz de EEUU en la crisis hondureña, aún no se pronuncia en torno al golpe. El pueblo paraguayo sabrá cómo recuperar su democracia. Corresponde a los pueblos de la región solidarizarse con sus luchas.

P.-S.

El artículo forma parte de la compilación Junto a Paraguay ¡América Latina Resiste! FEDAEPS, Quito, 2012. Tomado de http://alainet.org/active/56027&amp...


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