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31-08-2012

El G20 desde una perspectiva feminista

Por Leonor Aída Concha (Remte México)
Remte

Al terminar la 2da guerra mundial en 1945, los países vencedores realizaron una reunión en Bretton Woods para llegar a ciertos acuerdos que finalmente propusieron a todos los países del mundo. Así surgió la Asamblea General de Naciones Unidas que funciona como parlamento mundial aunque con poderes limitados.

Paralelamente se crearon las instituciones financieras internacionales que empezaron a funcionar para los países con economías de mercado. El núcleo central del poder económico-político que impulsa estas políticas de economía neoliberal mundialmente es el G-7 que surgió en París en 1975; los países que lo conformaron: Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Alemania, Japón, Francia e Italia, fueron sustituyendo a la ONU al tratar casi todos los problemas del mundo.

Ante la crisis económica mundial del 2008 los países del G7 decidieron crear el G20 a nivel de jefes de Estado y no solo conformado por los ministros de finanzas. El G20 incluye actualmente a más de 30 países y también instituciones internacionales. No existen reglas para incorporar nuevos países, dado que los acuerdos solamente son “recomendaciones” que se toman por consenso. Y los países del G7 continúan controlando las decisiones sin permitir que algún otro grupo de países ofrezcan orientaciones diferentes.

El concepto de gobernabilidad mundial que manejan G7, G8 y ahora el G20 cambia totalmente el orden político y jurídico democrático que nació con Naciones Unidas en 1945. Este cambio antidemocrático lo venimos experimentando en la actual crisis económica-financiera y social, con la injerencia de los países desarrollados en la vida de los países emergentes. La sociedad civil no le reconoce legitimidad al G20 porque se ha transformado en un instrumento privilegiado de los centros de poder internacionales.

El sistema económico en México en el marco del G20

Cuando México pasó a una economía de total apertura, para dar seguimiento a los dictados de los grupos G7, G8 y ahora G20 situando en el centro la estimulación al mercado y la ganancia, ha traído como consecuencia el bajo crecimiento de la economía con altas tasas de desempleo.

Por la apertura comercial via tratados de libre comercio, México importa aproximadamente el 70% de los alimentos, así que la tendencia es -entre otros aspectos- a que termine la forma de producción campesina.

Las políticas económicas se imponen porque el gobierno mexicano acepta la política neoliberal y patriarcal que no toma en cuenta los derechos de las mujeres ya que las políticas son ciegas a la perspectiva diferenciada de género.

Podemos afirmar que el feminicidio y la violencia sexual contra las mujeres es resultado de un sistema económico y político que transforma el cuerpo de las mujeres en un producto comercial, en un objeto de consumo y forma de sometimiento de las mujeres.

Impacto en las mujeres

El modelo económico y patriarcal que es impuesto a los gobiernos emergentes por las instituciones internacionales a través de las decisiones del G20 (G7 y G8) controla decisiones políticas internacionales como la seguridad y en el caso de las mujeres, se utiliza como mecanismo de control y sometimiento la violencia de género en función de las tareas impuestas para la generación de ganancias capitalistas, así que las mujeres viven la discriminación, la desigualdad y la exclusión a través de lo cual el Estado y la sociedad se reproducen.

La crisis económica-financiera y civilizatoria por la que transitamos mundialmente impacta a las mujeres profundizando su histórica condición de sometimiento pero a la vez manifiesta los mecanismos perversos del sistema socio-económico al descubrir las formas a través de las cuales históricamente ha confinado a las mujeres a las tareas domésticas y de cuidado.

La lógica de la propuesta económica que nos imponen las instituciones financieras internacionales como el G20 se centra en el consumo y la mercantilización de toda relación humana identificando las mercancías y la acumulación del dinero con la satisfacción de las necesidades humanas, lo que trae consigo también la desigual distribución de la riqueza.

Por esto necesitamos encontrar una nueva lógica y práctica social real en la que esté presente la perspectiva feminista como un eje que estructure no solamente el sistema socio-económico, sino el político, el cultural, todo tipo de relación constituyente de la humanidad.

Como una estrategia de solución a la crisis mundial que vivimos, encontramos que el enfoque de sostenibilidad humana social nos lleva a considerar lo cotidiano desde lo cual se reproduce la vida porque en lo cotidiano se manifiesta la desigualdad, las jerarquías y la injusticia del actual sistema económico.

Los trabajos de cuidado realizados por las mujeres siempre son obligatorios y gratuitos y ciertamente sin este aporte no habría posibilidad de acumulación de recursos para el capital como hasta ahora ocurre, ya que, entre otros aspectos permite recortar y ahorrar gasto social.

El hogar es espacio de reproducción de bienes y servicios no reconocidos por la sociedad pero que son el fundamento de la economía en su conjunto, así el trabajo no remunerado es más que el total del trabajo remunerado, por el trabajo no remunerado se forman personas, se expanden potencialidades y capacidades. El trabajo no remunerado es, además de material, relacional, afectivo, ético. Actualmente constituye el 21.7% del PIB señalado por el Instituto Nacional de las Mujeres en México.

Las mujeres están incrementando su participación en el mercado laboral pero al mismo tiempo se trata de empleos precarios, sin seguridad social. Son las primeras en ser desempleadas y las tareas de cuidado continúan bajo su total responsabilidad, cuestión que se agrava porque los trabajos de cuidado se están mercantilizando y esto trae como impacto el aumento del trabajo en las tareas domésticas y de cuidado en el hogar.

Retos hacia un nuevo orden sistémico

- Desde el feminismo elaborar estrategias de cambio ante el sistema económico, social, político y cultural en sus dimensiones locales, nacionales y mundiales estableciendo como objetivo central la promoción de la vida humana, subordinando a este objetivo las demás dimensiones de la sociedad.

- Promover círculos de estudio, de debate para modificar la histórica formación ideológica trasmitida por generaciones a mujeres y hombres, como cuestión de filosofía práctica y política para tender a un cambio de lógicas, por ejemplo, vincular el trabajo remunerado al no remunerado y en este sentido visualizar que el trabajo no es solamente el remunerado al responder a un imperativo ético de la vida.

- Contribuir a la construcción de un nuevo orden económico, político y cultural en alianza con las organizaciones sociales que luchan en el mismo sentido. Redistribuir el poder entre hombres y mujeres en el mercado laboral, cortando la brecha salarial y mejorando las condiciones de trabajo. Establecer nuevas relaciones entre producción de medios y reproducción social.

- Impulsar el derecho de las mujeres para la toma de decisiones sobre su propio cuerpo y su participación en las decisiones económicas, sociales y políticas de las diversas áreas, aspectos e instituciones de la sociedad.

- Promover el ejercicio del Estado laico y particularmente exigiendo que no retroceda ante los logros alcanzados por las mujeres como es el caso de la aprobación de legislación que defiende los derechos de las mujeres.

- Redistribuir el poder en el hogar, compartiendo responsabilidades en la vida cotidiana. Asumir el valor y el aporte del trabajo de cuidados que corresponda a todos los integrantes de la familia.

P.-S.

Publicado en el Boletín Informativo Digital Nº 1, Agosto 2012, de la REMTE -> www.movimientos.org/remte


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